1. ¿Qué es la menopausia?

La menopausia es una fecha determinada, aquella en la que una mujer tiene su última menstruación y no se repite en los siguientes 12 meses posteriores.

En la época de la perimenopausia (previo y posterior al momento de la menopausia) disminuye la función de los ovarios y con ello, descienden los niveles de estrógenos en sangre.

Los estrógenos son un grupo de hormonas sexuales responsables de regular la ovulación y fecundación y de las características sexuales secundarias (mama, útero, vagina, distribución de la masa corporal). Si embargo, estas hormonas no solo actúan a nivel del aparato reproductor, sino también ayudan al desarrollo y función de muchos órganos y tejidos.

Los estrógenos actúan en los huesos, tienen función en el cerebro, la memoria y el estado de ánimo y ayudan a que el sistema circulatorio, piel mucosas, aparato locomotor, etc., se mantengan en buen estado. Además intervienen en el mantenimiento de la líbido facilitando así a la mujer una vida sexual plena y satisfactoria.

  1. ¿Qué síntomas ocurren en la menopausia y cómo de frecuentes son?

En torno a un 85% de las mujeres españolas sufren algún tipo de sintomatología durante la menopausia.

  • Sofocaciones y sudoración nocturna.
  • Sequedad vaginal, que lo presentarán más de la mitad de las mujeres.
  • Trastornos del sueño.
  • Estado de ánimo triste, decaído, con tendencia a depresión.
  • Disminución de la líbido.
  1. Sequedad vaginal, ¿sólo se trata de eso?

El término más reciente y completo de este problema es el de SÍNDROME GENITOURINARIO DE LA MENOPAUSIA (SGM), también denominado ATROFIA VAGINAL o VAGINITIS ATRÓFICA.

Es un concepto amplio que incluye síntomas vaginales, vulvares y de las vías urinarias derivados de la carencia sobre todo de estrógenos en la menopausia. Esta disminución de la producción hormonal produce una serie de cambios en la anatomía y funcionalidad del área genital que causan síntomas genitales (sequedad, irritación, ardor, falta de lubricación de la actividad sexual, molestia o dolor) y urinarios (escozor, urgencia, e infecciones urinarias).

A diferencia de los sofocos, que generalmente mejoran con el tiempo, los síntomas vaginales empeoran con el tiempo debido al envejecimiento y la falta prolongada de estrógenos.

Estas molestias suponen un importante deterioro de la calidad de vida, sobre todo en la esfera sexual. La mujer puede incluso evitar las relaciones sexuales y sufrir disminución de la líbido o deseo sexual.

Dos terceras partes de las mujeres que sufren estos problemas, no saben que sus síntomas pueden tratarse y si no se pone remedio, la situación se cronifica y empeora con el tiempo, perpetuando el dolor.

  1. ¿Por qué ocurren estos síntomas?
  • La mitad de las mujeres en la postmenopausia sufren síntomas vaginales tanto por los cambios hormonales como por el paso de la edad de los órganos pélvicos.
  • La vagina pierde elasticidad y no puede aumentar de tamaño durante las relaciones sexuales. Además, el epitelio que la recubre se adelgaza y como las terminaciones nerviosas están más próximas a la superficie, la vagina es más sensible y delicada. Esta mayor sensibilidad puede ser un problema para mantener relaciones sexuales. No es raro que las mujeres sufran dolor o sangrado con la penetración, así como escozor o picor tras el coito, e incluso esos mismo síntomas sin tener relaciones sexuales.
  • Además, se producen cambios en la microbiota vaginal (antes conocida como “flora”), lo que predispone a las infecciones vaginales y urinarias, cambios en el olor del flujo vaginal y de nuevo prurito o escozor vaginal aun sin infección.
  • A nivel de la vulva, la reducción de los niveles hormonales modifican la anatomía de la misma, pudiendo disminuir su tamaño, elasticidad e hidratación. La mayoría de las mujeres que sienten dolor con las relaciones sexuales es de localización vulvar, a la entrada de la vagina.
  1. ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra salud vaginal y el SGM?

Para una correcta salud vaginal es importante mantener una higiene corporal adecuada; tener hábitos de vida saludables evitando tóxicos como el alcohol y el tabaco; practicar ejercicio adecuado a cada mujer, incluyendo ejercicios de Kegel e hipopresivos; y seguir una dieta variada y equilibrada, baja en grasas y en azúcares de rápida absorción.

Además recomendamos una serie de medidas específicas:

  • Evitar duchas vaginales, ya que destruyen la microbiota vaginal y pueden aumentar el riesgo de infecciones vaginales.
  • Evitar ropa interior de tejidos sintéticos, seda o lycra. Es mejor que sea de algodón, que es más transpirable y más adecuado para evitar la sudoración excesiva y favorecer la transpiración genital.
  • Evitar la ropa excesivamente ajustada.
  • Tomar probióticos si se está en tratamiento con antibióticos para evitar infecciones vaginales.
  • Llevar un buen control de enfermedades crónicas como la hipertensión arterial o la diabetes, que pueden causar alteraciones vaginales y sexuales.

Por último, es importante mantener con cierta frecuencia relaciones sexuales con penetración vaginal o usar juguetes sexuales o dilatadores vaginales. Con la excitación sexual aumenta el flujo de sangre a los genitales, lo que mejora la oxigenación de los tejidos y su elasticidad.

  1. Tratamientos disponibles.

Dos terceras partes de las mujeres con atrofia vaginal no saben que sus síntomas pueden tratarse, por lo que no suelen consultar por ello, pero es importante que el médico especialista realice una buena historia clínica y anamnesis para detectar estos problemas.

El objetivo de los tratamientos es que la vagina vuelva a ser funcional y que los síntomas desaparezcan. Es muy importante que la paciente se sienta cómoda con el tratamiento elegido, porque así lo seguirá de forma adecuada y se obtendrán buenos resultados.

  • PROBIÓTICOS: suelen ser de administración vía oral y son cepas de gérmenes “buenos” para reforzar la microbiota normal de vulva, vagina y vejiga.
  • HIDRATANTES VAGINALES Y VULVARES Y LUBRICANTES: pueden ayudar a aliviar los síntomas pero no tratan la afección subyacente.
  • ESTRÓGENOS LOCALES: tratamiento de primera elección, eficaces y seguros, en diferentes presentaciones (crema, gel, comprimidos vaginales, anillo vaginal). Indicación individualizada en mujeres con enfermedades que dependen de los estrógenos, como tumores hormono-dependientes.
  • PRASTERONA: precursor hormonal (DHEA) de estrógenos y andrógenos a nivel local, en formato de óvulos vaginales, alivio rápido de síntomas, seguro y eficaz.
  • OSPEMIFENO: tratamiento oral que sustituye el efecto de los estrógenos en la vagina (y hueso), pero no a otros niveles, por lo que es seguro y eficaz.
  • Otros tratamientos regenerativos no hormonales en desarrollo: LÁSER ABLATIVO GINECOLÓGICO, INYECCIÓN VAGINAL Y/O VULVAR DE ÁCIDO HIALURÓNICO, PLASMA RICO EN PLAQUETAS (PRP) O CÉLULAS MADRE.

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